jueves, 30 de octubre de 2008

23-10

“La carta de la tierra”, este nombre tan sugerente pertenece a los derechos y obligaciones recogidos por multitud de países, organismos internaciones, etc. que emulando al pasado con la llamada “carta magna”, intentan recoger todo un compendio de principios y normas necesarias para una sostenibilidad ecológica. Pero abarca más allá del medio ambiente trata de sintetizar todos los principios y valores necesarios en las relaciones socio-afectivas.
Debemos saber trasladar los problemas sociales, culturales, familiares, etc. la clase de educación física con el fin de anticipar y concienciar de peligros futuros. Existen valores que quizá no se puedan llevar a la realidad del aula a través de la aplicación de juegos pero eso no quiere decir que no se puedan desarrollar propuestas que contengan aquellos que no se pueden trasladar a la clase, pero también aquellos que si se puedan promocionar en juegos. Se trata de utilizar el tiempo para la asignatura de E.F. para un desarrollo motriz, psicomotriz, expresivo y conciencia social.
Cuando un niño juega solo trata de atenerse a las reglas y ser el vencedor, este sentimiento forma parte de la competitividad, la cual bien enfocada, no ha de ser un perjuicio para el chico-a. La lectura de “Juegos inocente, juegos terribles” provoca internarse en el amplio significado que tienen los juegos. Nos gusta jugar desde pequeños pero realmente no sabemos lo que impulsa nuestro deseo de participar, seguir adelante, competir, querer ganar o retirarse del juego. La motivación juega un papel principal en todo esto pero ¿Qué es más motivante diversión o competición?

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